domingo, 15 de febrero de 2009

La Chicha y Nuestro Inconciente Espiritual


(Apuntes para un ensayo)


“Un recuerdo de infancia y una intuición adolescente: … mientras agonizaba sus hijos -mis tíos- se embriagaban y lloraban, tras fallecer el rito prosiguió en la cantina y la cebada fermentada inundo sus espíritus…, frente a este hecho mi insipiente formación cristiana lo reprobó; posteriormente la misma formación, ahora filocristiana, lo interpreto de forma diferente …”

La cosmovisión amerindia, signada por el pensamiento mítico, estableció un horizonte de sentido marcado por la conciencia holística y de religación entre humanos y humanidad - naturaleza. Negada y encubierta[1] esta cosmovisión por otra, la europea, ha seguido latente en el inconciente espiritual[2] de nuestro pueblo mestizo, y como tal surge con ímpetu en las dinámicas catárticas de nuestra cultura. Una dinámica de este tenor es el consumo de licor y con él la aparición de la sensibilidad y la percepción mítica, puesto que ésta sirve como vehículo de la sabiduría de Nemcatacoa (diosa de la chicha para los muiscas) o dioniso (dios del vino para los griegos) y “bajo su influjo no sólo se cierra de nuevo la alianza entre los hombres, también la naturaleza, hostil o subyugada celebra nuevamente su fiesta de reconciliación con su hijo perdido, el hombre” [3]. En este sentido, es posible comprender esto si observamos el significado de la chicha en la religiosidad del pueblo Muisca y lo comparamos con el significado de la cerveza, por ejemplo, para el pueblo mestizo y cundiboyacense.

Todo pueblo persigue conciente o inconcientemente el Ser, el Sentido y la Verdad en su relación consigo mismo, con la sociedad y con la naturaleza; esta aspiración constituye algo arquetípico en cualquier grupo humano, sea su marco cognitivo – si cabe llamar así a un pensamiento que como el amerindio desborda los limites de los sistemas anquilosados- mítico o racional. Ser, Sentido y Verdad, condición y finalidad de cualquier proyecto cultural, es la realidad última que debe ser mediada por el rito pues su carácter es religioso[4]. Este trinomio, signado en los muiscas por el pensamiento mítico, estuvo mediado por una red simbólica mediante la cual representaron su cultura y experimentaron la religación con la naturaleza, en esta red se inscribió el consumo de la chicha como símbolo prominente, mas… el devenir oprobioso de la Historia suspendió en el olvido el pensamiento mítico Muisca en la conciencia del pueblo mestizo cundiboyacense, enterrando el carácter simbólico de la chicha y el rito que suponía embriagarse para situarse en ese trinomio que religaba la existencia y el cosmos, mas… Ser, Sentido y Verdad siguen, como arquetipos que son, vigentes en el psiquismo del mestizo que prosigue –ahora inconscientemente- el rito de la embriaguez, cambiando el zumo del maíz por el de la cebada.

¿Cómo vivían los Muiscas el rito de fiesta entorno a la chicha, la religación? “La chicha no siempre fue dañina y vitanda como en tiempos modernos. En efecto, en la época prehispánica, este brebaje (…) era una noble bebida ceremonial con cuyas abundantes libaciones los muiscas sí se embriagaban, pero sólo en ocasiones tan especiales como bodas, sepelios, carreras y celebraciones de victorias, y jamás de manera rutinaria y habitual como luego lo harían sus descendientes…”[5]De otro lado, es interesante observar como en las fiestas de Nemcatacoa (Única deidad que no se representaba de forma etérea ni antropomórfica, sino en forma de zorro) esta bebida representaba el eterno femenino… la chicha como mujer que garantizaba la relación espiritual entablada con la madre tierra -con el maíz- , feminidad porque era a ella a quien le correspondía masticar el grano e iniciar el proceso de fermentación… cuna de la humanidad y guardiana de la memoria ¡la embriaguez suscitaba la oralidad!.
En nuestro inconciente espiritual y colectivo, Nemcatacoa permanece latente en el impulso festivo que embriaga las reuniones sociales de los descendientes de los Muiscas, basta observar como tras la liturgia “sagrada” el rito “mundano” de la embriaguez aparece formando una continuidad dinámica en nuestra religiosidad popular. La dicha de la chicha, suplantada por el entusiasmo de la cebada fermentada (la chicha por la Pola –no es gratuito este nombre, si se recuerda que fue en honor de la heroína criolla que se empezó a llamar así este licor, aunque eso también halla quedado inconciente…) a causa de intereses económicos tras el encubrimiento y colonización…


En conclusión, el encubrimiento del mundo precolombino a manos del europeo, no representa en el devenir de nuestra historia una discontinuidad absoluta, pues el espíritu festivo, entre otras expresiones que religan al ser humano son su semejante y la naturaleza, la existencia y el cosmos, fue mantenido -aunque de forma distinta- por la cultura mestiza; esto queda simbolizado en la suplantación que sufrió el maíz por la cebada…ambos cereales tras ser fermentados sirven para embriagar el ánimo, disponerlo para la fiesta y darle libre curso al espíritu sediento de cielo, o mejor, de Ser, Sentido y Verdad.


[1]El termino Encubrimiento cuestiona de manera irónica el denominado Descubrimiento de América, al afirmar, con razón, que en estas tierras ya existía un mundo rico, complejo y variado que el explorador – conquistador negó, oculto para inventar –léase imponer- su cosmovisión. (A propósito: “1492. El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la Modernidad”. Enrique Dussel. Conferencias de Frankfurt, Octubre 1991, y “Don Quijote, un demócrata de izquierda” Germán Arciniegas)

[2] “Existe no solamente un inconciente del instinto, sino también un inconciente del espíritu”. La presencia ignorada de Dios. Víctor Frankl. Ed. Herder, Barcelona, 1994. (evidentemente este terapeuta se inscribe en la tradición jungiana del psicoanálisis)

[3] El Nacimiento de la Tragedia. Friedrich Nietzsche. Biblioteca Edaf (pág. 64)

[4] Categorías que el historiador de las religiones Mircea Eliade propone para comprender el hecho religioso como algo que hace parte estructural de la conciencia y la cultura.
[5] Bebidas y alucinógenos de los Muiscas. Luis Trejos . En: bitacorasdebogota.blogspot.com/2007/03/bebidas-y-alucingenos-de-los-muiscas.html

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