(Reseña)
AUTOR: José Domingo Duquesne de la Madrid (Traducción del Latín: Rafael Pinzón – Transcripción: Alberto Rincón
EDITORIAL: Universidad Santo Tomás
CIUDAD: Bogotá.
AÑO: 1989 - 1990
DESCRIPCIÓN: Duquesne, jesuita santafereño, emula el estilo de Esopo para exponer una de las primeras críticas que hacia finales de la colonia recibió el escolasticismo, en este documento logra trasparentar la discusión que en la postrimería del siglo XVIII se adelantó en las Universidades neogranadinas en cuanto al método de estudios más conveniente, por un lado el aristotélico y por otro el de la “nueva filosofía” signada por el racionalismo de estirpe cartesiana.
RESEÑA: Tras discutir cual debía ser el lugar –Estagira o Estocolmo- para adelantar el congreso que pusiera fin a la guerra filosófica entre la filosofía aristotélica y la “nueva filosofía” racionalista encabezada por el cartesianismo, se deciden los contendientes por el Parnaso -patria de musas y reino de Apolo- para alcanzar la paz. Posteriormente cada una de las escuelas presenta sus respectivos delegados, entre quienes sobresalen el Marqués de Blictiris “Paparrucho”, plenipotenciario de la escuela peripatética y Mr des Tourbillons, plenipotenciario de la escuela cartesiana. Dos lugares dan cobijo a los congresistas, El Liceo (lugar de habitación) y la Sala Délfica (lugar de discusión).
Plenipotenciarios de otras escuelas asisten al Congreso, pero en el curso de éste la mayoría oficia como espectador, entre quienes cobran protagonismo se encuentran Aristipo (señor de la República de los Escépticos), los señores del Consejo Aristotélico y el Conde de Celantes. Estos junto a Paparrucho y Mr des Tourbillons discurren entorno a la autoridad de las respectivas escuelas filosóficas en cuanto al método educativo más conveniente para formar a las generaciones venideras, evidenciando las convergencias y disensos de carácter metafísico (filosofía primera), físico, lógico y matemático –incluso político-.
Los trazos generales de esta “guerra filosófica” son: 1. Exhortación de Aristipo a los plenipotenciarios para que discurran libremente sin atar sus juicios a la autoridad que representan; 2. Discurso de Paparrucho -previa autorización del Consejo peripatético-, intentando persuadir con ánimo conciliador a los congresistas sobre la autoridad de Aristóteles; 3. Discurso de Mr des Tourbillons, refutando los argumentos eximidos por su predecesor en la palabra; 4. Reacción neurótica de Paparrucho, encarcelamiento y sanción pública de parte del fiscal del consejo; 5. Misiva de Paparrucho a Aristóteles solicitándole lo exima de las obligaciones del congreso; Misiva de Aristóteles a Paparrucho confirmando su traslado a la ciudad de Solón y el envío del Conde de Celantes en reemplazo suyo –este último va a darle un giro conciliatorio al congreso-.
En síntesis, el congreso resalta la critica de la “nueva filosofía” al método silogístico de los peripatéticos, buscando la conciliación entre una metafísica aristotélica que sólo reconoce los adelantos de la lógica, la física y la matemática pero niega compartir el trono de su filosofía primera; en cuanto al mejor método educativo las posturas oscilan entre la obra de Antonio Gaudin, defendida por Paparrucho, y la de Fortunato de Brescia, escudada por Mr des Tourbillons – finalmente se impone ésta cuando llega el Conde de Celantes.
“…una pieza verdaderamente ingeniosa, adornada de escogida erudición y de pensamientos bellísimos en la que bajo de una inventiva jocosa se combate con generalidad los abusos y ridículos de la mala filosofía…” (Palabras de Manuel del Socorro Rodríguez, cuando el texto se publicó en 1792 en el Papel Periódico de Santa Fé). Estas palabras describen la sensación que se tiene al leer una obra que por su estilo asalta el ánimo del lector al inicio, seduciéndolo al compás de la lectura
De otro lado, es evidente una vez más lo que algunas historiografías han soslayado: la impronta religiosa en el proceso de modernización latinoamericana (si por modernización se entiende la crisis del orden colonial y la configuración de los pilares de la república que de manera irónica y mordaz, y por medio de una alegoría bellísima, logra Duquesne trasparentar).
martes, 17 de febrero de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
La Chicha y Nuestro Inconciente Espiritual
(Apuntes para un ensayo)
“Un recuerdo de infancia y una intuición adolescente: … mientras agonizaba sus hijos -mis tíos- se embriagaban y lloraban, tras fallecer el rito prosiguió en la cantina y la cebada fermentada inundo sus espíritus…, frente a este hecho mi insipiente formación cristiana lo reprobó; posteriormente la misma formación, ahora filocristiana, lo interpreto de forma diferente …”
La cosmovisión amerindia, signada por el pensamiento mítico, estableció un horizonte de sentido marcado por la conciencia holística y de religación entre humanos y humanidad - naturaleza. Negada y encubierta[1] esta cosmovisión por otra, la europea, ha seguido latente en el inconciente espiritual[2] de nuestro pueblo mestizo, y como tal surge con ímpetu en las dinámicas catárticas de nuestra cultura. Una dinámica de este tenor es el consumo de licor y con él la aparición de la sensibilidad y la percepción mítica, puesto que ésta sirve como vehículo de la sabiduría de Nemcatacoa (diosa de la chicha para los muiscas) o dioniso (dios del vino para los griegos) y “bajo su influjo no sólo se cierra de nuevo la alianza entre los hombres, también la naturaleza, hostil o subyugada celebra nuevamente su fiesta de reconciliación con su hijo perdido, el hombre” [3]. En este sentido, es posible comprender esto si observamos el significado de la chicha en la religiosidad del pueblo Muisca y lo comparamos con el significado de la cerveza, por ejemplo, para el pueblo mestizo y cundiboyacense.
Todo pueblo persigue conciente o inconcientemente el Ser, el Sentido y la Verdad en su relación consigo mismo, con la sociedad y con la naturaleza; esta aspiración constituye algo arquetípico en cualquier grupo humano, sea su marco cognitivo – si cabe llamar así a un pensamiento que como el amerindio desborda los limites de los sistemas anquilosados- mítico o racional. Ser, Sentido y Verdad, condición y finalidad de cualquier proyecto cultural, es la realidad última que debe ser mediada por el rito pues su carácter es religioso[4]. Este trinomio, signado en los muiscas por el pensamiento mítico, estuvo mediado por una red simbólica mediante la cual representaron su cultura y experimentaron la religación con la naturaleza, en esta red se inscribió el consumo de la chicha como símbolo prominente, mas… el devenir oprobioso de la Historia suspendió en el olvido el pensamiento mítico Muisca en la conciencia del pueblo mestizo cundiboyacense, enterrando el carácter simbólico de la chicha y el rito que suponía embriagarse para situarse en ese trinomio que religaba la existencia y el cosmos, mas… Ser, Sentido y Verdad siguen, como arquetipos que son, vigentes en el psiquismo del mestizo que prosigue –ahora inconscientemente- el rito de la embriaguez, cambiando el zumo del maíz por el de la cebada.
¿Cómo vivían los Muiscas el rito de fiesta entorno a la chicha, la religación? “La chicha no siempre fue dañina y vitanda como en tiempos modernos. En efecto, en la época prehispánica, este brebaje (…) era una noble bebida ceremonial con cuyas abundantes libaciones los muiscas sí se embriagaban, pero sólo en ocasiones tan especiales como bodas, sepelios, carreras y celebraciones de victorias, y jamás de manera rutinaria y habitual como luego lo harían sus descendientes…”[5]De otro lado, es interesante observar como en las fiestas de Nemcatacoa (Única deidad que no se representaba de forma etérea ni antropomórfica, sino en forma de zorro) esta bebida representaba el eterno femenino… la chicha como mujer que garantizaba la relación espiritual entablada con la madre tierra -con el maíz- , feminidad porque era a ella a quien le correspondía masticar el grano e iniciar el proceso de fermentación… cuna de la humanidad y guardiana de la memoria ¡la embriaguez suscitaba la oralidad!.
En nuestro inconciente espiritual y colectivo, Nemcatacoa permanece latente en el impulso festivo que embriaga las reuniones sociales de los descendientes de los Muiscas, basta observar como tras la liturgia “sagrada” el rito “mundano” de la embriaguez aparece formando una continuidad dinámica en nuestra religiosidad popular. La dicha de la chicha, suplantada por el entusiasmo de la cebada fermentada (la chicha por la Pola –no es gratuito este nombre, si se recuerda que fue en honor de la heroína criolla que se empezó a llamar así este licor, aunque eso también halla quedado inconciente…) a causa de intereses económicos tras el encubrimiento y colonización…
En conclusión, el encubrimiento del mundo precolombino a manos del europeo, no representa en el devenir de nuestra historia una discontinuidad absoluta, pues el espíritu festivo, entre otras expresiones que religan al ser humano son su semejante y la naturaleza, la existencia y el cosmos, fue mantenido -aunque de forma distinta- por la cultura mestiza; esto queda simbolizado en la suplantación que sufrió el maíz por la cebada…ambos cereales tras ser fermentados sirven para embriagar el ánimo, disponerlo para la fiesta y darle libre curso al espíritu sediento de cielo, o mejor, de Ser, Sentido y Verdad.
[1]El termino Encubrimiento cuestiona de manera irónica el denominado Descubrimiento de América, al afirmar, con razón, que en estas tierras ya existía un mundo rico, complejo y variado que el explorador – conquistador negó, oculto para inventar –léase imponer- su cosmovisión. (A propósito: “1492. El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la Modernidad”. Enrique Dussel. Conferencias de Frankfurt, Octubre 1991, y “Don Quijote, un demócrata de izquierda” Germán Arciniegas)
[2] “Existe no solamente un inconciente del instinto, sino también un inconciente del espíritu”. La presencia ignorada de Dios. Víctor Frankl. Ed. Herder, Barcelona, 1994. (evidentemente este terapeuta se inscribe en la tradición jungiana del psicoanálisis)
[3] El Nacimiento de la Tragedia. Friedrich Nietzsche. Biblioteca Edaf (pág. 64)
[4] Categorías que el historiador de las religiones Mircea Eliade propone para comprender el hecho religioso como algo que hace parte estructural de la conciencia y la cultura.
[5] Bebidas y alucinógenos de los Muiscas. Luis Trejos . En: bitacorasdebogota.blogspot.com/2007/03/bebidas-y-alucingenos-de-los-muiscas.html
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